En ocasiones el problema no está en un cachorro atorado, sino
que es la perra la que deja de experimentar contracciones o no empuja. Tampoco
es una situación que vayamos a poder resolver en casa. Es el veterinario el que
tiene que examinar a la perra y decidir si le administra algún fármaco para
facilitar el trabajo del útero.
Es una urgencia y, si nada funciona, también habrá que
realizar una cesárea. Por lo tanto, la mejor ayuda en el parto de la perra,
además de ofrecerle un espacio seguro, es saber identificar los problemas para
contactar con el veterinario. Hay que tener a mano el teléfono de una clínica
que atienda las 24 horas.
Además, si la perra se muestra inquieta, sigue haciendo
esfuerzos cuando suponemos que ya han nacido todos los cachorros, no come, etc.
también hay que consultar con el profesional. En definitiva, cualquier signo
que nos preocupe en una perra gestante o lactante requiere atención
veterinaria.
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